miércoles, 10 de enero de 2007

SE VENDE TUBO POR CAMBIO DE RAMO

Adriana Bertorelli

(Ilustración de I.W. Alexander)


En honor al Chic Bar

Mueve esas sillas para allá Ramoncito y mosca con las colillas. Habrá que mandar a retapizar porque los sillones están inusables, pero será con vaca porque yo sola no puedo, y ya deja la lloradera mijito que los cambios son pa bueno. ¿Hasta cuándo la da una por obligación? Además, por más que sea, el olor a tinte es menos pior que el de la cerveza rancia y ni hablar de otros olores. No más viejos rascados. A partir de esta semana las clientas serán las cuaimas de esos tipos. Ahora tendremos los dos lados del cuento. Mira que esos son capaces de decirle a una cualquier cosa por puro anotarse puntos. Hasta hablar mal de la madre que es lo más sagrado, si eso los acerca al hueco. Óyeme bien Ramoncito, nada de ponerte esas lycras. Que era esto o cerrar por las quejas de la asociación de vecinos. Ya estoy cansada de que de que ni a Jaír ni a Naíl me los inviten a las piñatas del kinder, ya está bueno ya. Una es una dama, una mujer trabajadora. ¿O acaso darla a juro y además poner cara de que es sabroso es poco trabajo? Deja la lloradera ya te dije ya, que ya estás hecho un experto en sistemas de uñas postizas. Claro que a una le va a hacer falta su cariñito y su cosa, pero entonces será distinto porque una va y se la da a quien se la merece (o a quien se pueda). Igual yo me llevo algunos teléfonos claves en caso de necesidad extrema, mijito, porque tampoco después de que a una le sobran machos, ahora va a venir a pasar hambre, no señor. Una también tiene que cubrir sus necesidades. Y ustedes vayan pensando qué nombres van a usar, mira que una peluquera llamada la Mar sin Fondo o Flor de Barranco, tampoco luce. Vayan desatornillando el tubo que con esta crisis seguro es lo primero que se llevan. Y denle gracias a Dios que allá en Ureña hice mi curso de peluquería, porque si no, estuviéramos todas jodidas. Del famoso Chic Bar de la Casanova a la Peluquería Passion Salon Unisex. No tiene tanta presencia el nombre, ni el oficio, si a ver vamos, pero está mejor visto. Menos mal que las entrené para que se arreglaran bien antes del chou, y que Dios es grande y me dio la inteligencia para tener dos profesiones. Eso sí, cada quien paga sus cepillos y su secador con sus aguinaldos. Vayan practicando ser gente decente. Nada de estar encimándose con los clientes. Y cuando termines de llorar, sóplate los mocos y coletea por aquicito con bastante cloro para quitar este pegoste de condones, Ramoncito.

6 comentarios:

Jose Urriola dijo...

Adriana:
Confesaré mi devoción por tus personajes y tus escritos. Me llevo conmigo, además de la sonrisa, esta frase que con absoluta caradura me pienso plagiar: "¿O acaso darla a juro y además poner cara de que es sabroso es poco trabajo?"
Grande.

Abrazo

JU

Roberto Echeto dijo...

Adriana, esa línea que se dibuja entre la casa de lenocinio y la peluquería es también la línea de sombra de la que hablaba Joseph Conrad.

Es poderoso ver cómo los dos extremos de esa línea pueden subir o bajar dependiendo de las circunstancias.

Un beso.

R.E.

La Gata Insomne dijo...

Hola Bertorola!!!
Te felicito!! buenísmo tu relato, la verdad es que el tránsito es perfecto. Ambas espacios, llenos de sensualidad, sexualidad, lujuria, sobadera y narcicismo satisfecho.

Te saluda una Gata que vivió en Casateja.
Besos (tengo un poemario tuyo!!)

©Javier Miranda-Luque dijo...

el próximo 27 te quedrás atrapado en el ascensor

Contrast Style. dijo...

Tiíta querida, lo acabo de leer, y me gustó mucho mucho. Cuando veo un programa tuyo en la tele? una novela? te amo muchisimo y em encanta lo que escribes, gracias por todo, y por la tigresa, espero que lo de 'shoes' te haya entretenido. Un beso gigante

Anónimo dijo...

Ja, ja, ja, ja, Flor de barranco, Mar sin Fondo ¡Que relato tan divertido! ¿y el final? imagino a Ramoncito dale y dale a ese coleto para quitar el pegoste.Felicitaciones.